Queridos todos:

9 de Agosto, 2010

¡Estoy en Copenhaguen, Dinamarca! 

Me trasladé a vivir en Gaithersburg, cerca de Washington D.C., para estar junto al Padre Francis Martin, un gran sabio de las Sagradas Escrituras. Es sabio porque, además de ser un eminente profesor, enseña como vivir en Cristo. Junto a el he querido escuchar al Señor que desea la renovación de los sacerdotes. 

Al Padre Martín le dio un ataque al corazón en Copenhaguen cuando regresaba a casa y yo vine aquí para acompañarle. Por favor recen por el.

El párroco de la iglesia mas cercana al hospital es un sacerdote joven italiano llamado Fabricio. Enseguida me ofreció la rectoría para alojarme el tiempo que quiera. También en la rectoría vive Roberto, un seminarista italiano. Es un gran gozo estar aquí con ellos, pues se siente la presencia de Cristo. Ellos se ofrecieron como misioneros para ir donde la Iglesia mas los necesite y los enviaron aquí. Estamos compartiendo mucho sobre el Señor y la gracia del Espíritu Santo para la santificación de los sacerdotes.

Dinamarca

Al llegar, en el aeropuerto de Copenhagen, un letrero anuncia: "Bienvenidos al país del pecado y la seducción".  Así de claro.  Parece que la declaración de rebeldía contra Dios no sorprende ni a los extranjeros ni a los de casa. Pero la falsa esperanza de felicidad puesta en el libertinaje ha llevado a que este país de solo 5 millones de habitantes tenga tres suicidios diarios. Materialmente lo tienen todo resuelto desde el nacimiento hasta la tumba, pero hay un terrible vacío interior en mucha gente por no conocer a Dios. Es una pena porque el país es precioso y la gente con que me he encontrado es muy amable. En el hospital la atención es excelente. Estamos en verano y llama la atención la cantidad de ciclistas de todas las edades. Desde mañana también yo iré en bicicleta. La verdad es que me siento a gusto aquí. Le pido al Señor por la gracia de poder sembrar semillas de fe cada día.  

Padre Jordi


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